«Ser un VJ con carácter propio y evitar el azar» por María José Tapia

Primeramente quiero iniciar aclarando a quienes va dirigido este artículo. Este “manual” será útil no solo para quienes se dedican a hacer visuales o quienes les interesa entrar en este mundo, si no que también va dirigido a educar sobre este rubro a quienes están involucrados en la música y espectáculos; tanto productores como managers, marcas, artistas, músicos, sellos discográfico, como también quien sea que admire o sienta curiosidad de lo que sucede detrás de una visualista. Mi objetivo es visibilizar y hacer más cercano este rubro para quienes necesitan o buscan visualista y aún no conocen cómo abordar la estética que se requiere para la obra o para formar parte de un proyecto musical.

En el último tiempo Chile se ha ido actualizando a pasos agigantados sobre las artes mediales, tanto así que ha ido llegando con fuerza a la escena musical, lo que para mí es todo un orgullo ya que siempre he sido muy fan de la música nacional. Un concierto debe ir mutando y evolucionando a las necesidades actuales que requiere la realización de un show completo, como también va de la mano de los avances tecnológicos y nuevas formas de comunicarnos. No por eso quiero que por la falta de recursos se desanimen, lo importante siempre es ser creativo (reciclar, canjear, arrendar, crear, construir, intercambiar, etc). Con poco o con mucho debemos obtener un resultado con carácter propio y eso no necesariamente significa que deba verse ostentoso.

Antes que todo, quisiera definir lo que significa para mí que un show tenga carácter propio. Cada música o sonido tiene un color. De hecho a veces se utilizan los mismos conceptos o términos para hablar de música e imagen, como nitidez, análogo, ruido, brillo, opacidad, etc. Todas estas características definen un carácter. Cada símbolo que agregas a una imagen de un músico es un significado, ya que las imágenes también pueden ser una manifestación. Absolutamente todo es importante en las imágenes. Nada debiese estar porque si, si no, no logrará transmitir y complementar. Nada debe quedar al azar, a menos que el azar sea lo que quieres transmitir.

Este carácter se va forjando al mismo tiempo que vamos haciendo una lectura y empatía con la música. Independiente del género de la música, también podemos hacer parte de la propuesta musical a las visuales y/o iluminación. Estas visuales deben distinguirse en escena basándose en un lenguaje según la estructura que propone la música y su melodía. No es lo mismo un show pop o un show folk, y el encargado de generar ese ambiente en términos visuales somos los iluminadores y visualistas, siendo consecuentes con la propuesta musical y de sonido. Esto mismo se aplica en el arte de los discos y videoclips, aunque para a mi parecer estas que acabo de mencionar no son necesariamente réplicas de lo mismo. Un show no siempre aporta mucho el uso de un videoclip como visuales, porque son propuestas distintas. Cuando vas a show quieres ver algo nuevo en vivo y en directo. Al menos yo no espero ver lo mismo que ya vi en YouTube.

Continuando con esta búsqueda de identidad que tendría un show necesitamos obviamente conocer la música, la atmósfera que genera y las emociones que se desploman al público. Se puede determinar con las velocidades, tiempos y cambios, como también con los silencios. El silencio también es un momento que puede ser manifestado visualmente, ya sea con completa ausencia de luz en escenario o incluso con resaltarlos. Todos los recursos de la música deben estar sucediendo también al son del ritmo de las visuales y las luces. Para esto es esencial la comunicación entre los técnicos de iluminación y de visuales para generar un discurso y guión en el show, y que se alinee con la música, generando un show donde las canciones se unen creando pasajes de conexión entre ellas. Poco a poco se va armando una trama entre todos estos lenguajes. Un ejemplo de cómo hacer gráfico el silencio es  durante el show Los Tres, en su canción “Torre de Babel”, donde luego de decir la siguiente estrofa todo queda en silencio tal como dice la canción, y todo se va a oscuras:

«Tristeza, llantos, lamentos
Reinarán desde hoy en Babel
Se nos ha muerto Gabriel
Todo ha quedado en silencio
«

– «Torre de Babel», Los Tres.

Componer un show requiere conversaciones y propuestas de todos los participantes para así generar un guión pensado en sorprender a su público (para bien). Personalmente me gusta saber qué artistas les gustan a los músicos con los que trabajo, o si tiene aficiones en otras artes. Conocerlos me hace mucho más fácil la tarea al entender su imaginario y a su vez puedo iniciar propuestas con sus referentes de vida. Es por eso que el show de Gianluca tiene guiños a obras de Picasso. Como muchos ya saben Gianluca primeramente entró a estudiar arte antes de decidir dedicarse a la música. Su gusto por el arte es mencionado en varias de sus canciones y esto también se percibe en las portadas de sus canciones donde participan pintores nacionales. Lo que quiero decir con todo esto que les cuento de Gianluca es que este tipo de información juega a favor para aumentar tus recursos creativos y así crear propuestas y hacerlos lucir en su show. Finalmente todo es convertir las visuales en un complemento de un show y no una variante que solo cumple con la función de ser corporativa o informativa (como logotipo en movimiento). Saber qué gustos tiene el músico con el que trabajas o trabajarás es siempre una ayuda, pero a esto debes sumarle tu propia materia prima y fortalezas, como las animaciones que sabes hacer, programas que sabes usar, si grabas videos, los efectos que sabes realizar o quisieras aprender. Recuerden que muchas respuestas de efectos o resultados pueden aparecer buscando en internet, como también ideando una manera cercana a ti para bajar una idea.

Foto por Valentina Palavecino

En el diálogo con el artista es importante saber cuáles son las limitaciones y tenerlas presentes. Que cosas no le gustan, cuales son las restricciones. Por ejemplo hay artistas que no les gusta el humo porque les molesta, o hay colores que no les gustan, o no les gusta salir en las visuales, u otros que para ellos es muy importante jugar con su imagen o performance porque de cierta manera lo ha ido incorporando a su propuesta estética. Personalmente cuando me solicitan aparecer en las visuales me gusta darle una vuelta. No poner simplemente un material de video donde esto no comunique nada más que saber literalmente que está presente en las visuales. ¿Para qué queremos replicar al artista en las pantallas si ya lo tenemos en vivo? Con esto no me refiero al circuito cerrado de pantallas. Es justificable en festivales o conciertos muy grandes para que la gente que está más lejos pueda ver mejor el show, sin embargo esto cumple una función que también le puede sumar una función estética como es Radiohead, donde su visualista mezcla y incluye efectos al circuito cerrado de cámaras en vivo, dándole así su carácter y categoría que siempre los describe. Pero si el circuito está usado en bruto y además incorporado dentro del escenario como una pantalla central, entonces este carecería de una propuesta artística.

Radiohead @ Primavera Sound, Barcelona

A medida de que el show se va transformando en un discurso sonoro y visual, la importancia de tener tu propio VJ para un proyecto musical marca una gran diferencia. Conocer las canciones y sus momentos, al artista, al equipo, entre otras cosas, es fundamental para que tenga coherencia y solidez. La construcción de un equipo y de un show es visual y sonoro. Entre más sentidos despierten los estímulos percibidos por el público, más serán los comentarios de halagos y más le gustará al público.

Vuelvo a dar énfasis a lo que dije anteriormente. Nada debiera quedar al azar, a menos que el azar sea lo que quieres transmitir.

Foto por Valentina Palavecino

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