La importancia de las primeras impresiones en la composición por Fernando Milagros

Nunca fui a ninguna escuela de música. Nunca aprendí mas que la escala pentatónica en algún taller de guitarra eléctrica que tome por ahí cuando niño. Dicho esto, siempre estuve muy metido en la música: iba casi todos los fines de semana a buscar mis cassettes – regrabados de cds importados – al paseo las palmas o al persa bio bio (era la manera en esa época de conseguir la música que no se escuchaba en la radio). Toqué con muchísima gente, intente armar grupos en el colegio, luego en la escuela de teatro, hice un par de discos con un proyecto llamado Niñocicatriz, que consistía en bases armadas en Fruity Loops mas unos sampleos de cds de clases de ingles que hacían las veces de vocalistas de los tracks. Grabé un par de epés con una de mis bandas: MariaMilagros. Hasta ese momento,  solo sabia algo de guitarra pero terminé tocando bajo por que no había quien lo hiciera y,  por la misma razón, también terminé cantando.

Pero no fue hasta que me compré de segunda mano una interfaz Lexicon y junto con ella, obtuve algunos cracks de varios softwares para grabar – entre ellos un programa llamado “Nuendo”; todo gracias a la persona que me vendió la interfaz. Fue en ese momento en que descubrí que esto podía convertirse en la solución para poder concretar mis, hasta ese momento, ideas de canciones. Aprendí un par de tips muy básicos y con mi torre pc, mi interfaz Lexicon, unos parlantes Akai robados de la casa de mi mamá y un Shure 58, comencé a probar mis primeras composiciones. No sabía ni siquiera ponerle click al programa, pero aun así logré parar varias canciones, y esas canciones fueron mis primeros demos que sin querer se convirtieron en “Vacaciones en el patio de mi casa” (Neurotika 2007), mi primer disco solista, cuando ni siquiera sabía que nombre ponerle a esto que me estaba saliendo.

Sentí que me gustaba mucho lo que estaba descubriendo, y que del garaje home estudio salían ideas que sin esa interfaz Lexicon y sin ese 58 y esos Akai, no habrían podido salir al aire, ni menos ser escuchadas por mas gente después.

Aprendí solo, leyendo tutoriales, y grabándome. Comprendiendo como funcionaba un compresor en un instrumento, como hacia que las cosas se pegaran un poco mas, o  como también podía sacarle partido a la pista de mi voz exagerando el threshold de ese mismo compresor o simplemente, como sacarle a un colchón, un sonido que me sirviera como bombo para darle bajos y ritmo a una maqueta.

Fue así como fui descubriéndome en un principio como creador, como compositor, y sobretodo como productor de mi propia música, entendí cuales eran mis limitaciones técnicas y mis fortalezas creativas: escuchándome y perdiendo el pudor de escucharme, fui dándole cada vez mas carácter a todo lo que iba saliendo de ese garaje.

Con el tiempo y a medida que iba haciendo discos, la cosa fue profesionalizándose y me fui aliando con diversos productores musicales para poder desarrollar mi música y llevarla a lugares que yo no tenia contemplado. El primero fue mi amigo Cristóbal Carvajal, quien me ayudo a producir el segundo disco “Por su atención gracias” (Armónica 2009). Aprendí muchísimo con él, viéndolo trabajar y tomando decisiones en pro de cada canción. Pero también me di cuenta que muchas de las veces que yo intentaba recrear algún descubrimiento grabado en mi casa, me era muy difícil dar con ese espíritu de la maqueta original. Ponerle cabeza a como era la room o en que posición estaba el micrófono, o con que intensidad toque esa guitarra o cante tal o cual parte de la canción hacían que todo se enfriara. Muchas veces luego de una jornada de grabación comparaba la maqueta y lo que había logrado, y la maqueta, a pesar de sonar muchísimo peor (por estar grabada con menos recursos), tenia una onda que era imposible de imitar por que simplemente era una primera impresión. Fue entonces que fui descubriendo que tenia que comenzar a invertir en algunos elementos básicos para que mis rústicas maquetas tuvieran algo de calidad y, si por esos misterios de la música aparecía algo que me gustara muchísimo, al menos estaría mejor registrado.

De esta manera entendí una de las cosas mas importantes para mi a la hora de crear y producir: La primera impresión es la mas importante. Ese momento en que aparece una idea y estas en blanco solo ejecutándola, sin pensar en nada, sin pensar en como va el mic, en que tu compu se parará, o hasta en que en la sala hace muchísimo frío y no puedes mover bien los dedos, en ese momento en que aparece una idea y estas en tiempo presente solo grabándola, es el momento mas mágico de todos y hay que intentar estar a la altura de él.

Desde esos primeros discos hasta ahora, han cambiado varias cosas y tengo un poco mas de experiencia, pero lo que nunca va a cambiar es que cuando partes armando algo, cuando no tienes nada y estas en frente a tu DAW, cualquiera que este sea, esa primera impresión puede darle carne a todo lo que puedas hacer después. Para esto aprendí que el espacio físico en donde salen estas primeras impresiones debe ser tu lugar sagrado. Intentar tener los mejores equipos que estén a tu alcance, tener un espacio cómodo a tu gusto, son cosas súper importantes para poder acoger a las primeras ideas que aparezcan. Estar a la altura de tu propia obra, suena un poco extraño pero muchas veces se nos olvida.

Deja un comentario

1 comentario

  1. Anónimo Reply
    septiembre 13, 2018 at 9:39 am

    Grande 🔥

Deja un comentario