Hitos importantes de la historia de la iluminación por Francisco Yáñez Valdivia

Hoy, a inicios del 2018, encontramos en la «Iluminación» un sector que está en pleno desarrollo y crecimiento: la tecnología asociada a ella está mejorando en muchos aspectos y de manera veloz, con lo que comienzan a establecerse especialistas dedicados a diferentes áreas. El interés en ella parece haber surgido con fuerza, e incluso aquellos que no están necesariamente relacionados al «rubro» logran centrar su atención en algún diseño de iluminación que les pudo parecer atractivo o interesante, ya sea en un show musical o en cómo está iluminado un edificio. Pero ¿cuáles fueron los inicios?, ¿cómo comenzó el desarrollo de la Iluminación que hoy conocemos?

Es interesante observar la evolución profesional que ha tenido la iluminación especialmente en los últimos años, que contrasta completamente con la gran historia del desarrollo conceptual y técnico -que le tomó siglos para llegar a este punto-. Para entender en profundidad el contexto y la situación actual, es necesario revisar algunos antecedentes respecto de la elaboración de fuentes lumínicas y su funcionalidad: Comenzaremos en la prehistoria con el «descubrimiento» del fuego y lo que significó para el hombre de aquella época, corroborando que la «necesidad» de «Iluminar» existe desde siempre:

La «llama» fue la primera forma de iluminación artificial utilizada por el hombre, y se calcula que hace alrededor de unos 500.000 años se utilizó para aclarar las «tinieblas». Se han encontrado restos de hogares y fogones, en los que se utilizaba como combustibles madera, carbón de leña y grasas animales. El primer «Candil» probablemente apareció hace 50.000 años, usando como combustibles aceite o grasa de origen animal, del cual además se utilizaba el cráneo para colocar en su interior estos combustibles con una mecha de trenza de pelos. Más tarde se fabricaron recipientes de piedra para la misma función.

Hace cerca de 4.500 años , en la zona de Ur, en Mesopotamia, se utilizaban valvas de moluscos marinos como lámparas, o se fabricaban con formas similares en oro o alabastro. Siglos más tarde se comenzó a utilizar los tizones, que los cretos y egipcios fueron mejorándolos, colocando paja envuelta o estopa alrededor de un pedazo de madera, embadurnadas con cera de abejas y resina, algunas veces perfumada.

Los Candiles, o llamados Lúchnoi, se usaron en la antigua Grecia. Se fabricaban con una variedad de materiales como metales y cerámica; lucían muy similares a lo que hoy se piensa como lámpara de Aladino. Luego apareció la vela, inventada en Egipto alrededor del siglo XIV AC. En Cártago y Fenicia se encontraron lámparas de aceite fabricadas en cerámica que datan del siglo X AC, y que se dispersaron inmediatamente por todo el Mediterráneo.

En la antigua Roma se utilizaba como iluminación las lámparas de aceite, que se colgaban al techo con una cadena, que a lo largo del tiempo se iban decorando con labrados y ornamentos de metal. Las Teas eran principalmente utilizadas en los casamientos y entierros. Más tarde, en la Edad Media, aparecieron otros tipos de iluminación, como las linternas con Pabilos internos. La iluminación de amplios recintos se realizaba con hacheros y candelabros de hierro forjado, artesanalmente ornamentados. Las velas se mejoraron y al encenderse producían menos humo.

Por no fue hasta 1859, cuando se realiza el primer gran avance tecnológico en la materia: se inventa, en Estados Unidos, las lámparas de querosén -derivado del petróleo por destilación-.

Luego aparece la Iluminación a gas: En 1795, William Murdoch, instaló un sistema de iluminación a gas de hulla para una fábrica en Inglaterra. El inventor alemán Freidrich Winzer fue la primer persona en patentar la iluminación a gas de hulla en 1804 y una «termolámpara» usando gas destilado de madera se patentó en 1799. A comienzo del siglo XIX, la mayoría de las ciudades de Europa y Norteamérica tenían calles con este tipo de iluminación. En Francia, A.E. Becquerel teorizó acerca de la lámpara fluorescente en 1857.

Y entonces sucedió, lo que considero, el Primer Gran Hito en la historia de la iluminación: Sir Joseph Swan y Thomas Edison inventaron la primera lámpara eléctrica incandescente en la década de 1870. Thomas Edison encendió la primera lámpara con filamento de carbono en Nueva York, el 27 de octubre de 1879, y se mantuvo por dos días en funcionamiento contínuo.

El Segundo Gran Hito de la Iluminación ocurrió 10 años después de la aparición de la lámpara eléctrica incandescente, a manos de Sir Joseph Swan y Thomas Edison, y con motivo de la inauguración de la Torre Eiffel: se utiliza por primera vez la tecnología asociada a la Iluminación con un motivo decorativo. Podríamos decir, entonces, que nace el Diseño de Iluminación. La torre Eiffel fue decorada utilizando 10.000 lámparas de gas y en la cima, dos proyectores iluminan los monumentos de París. Desde ese momento, en la iluminación se comenzaría a desarrollar una sensibilidad asociada al arte y la estética que permitiría proponer experiencias únicas a los «espectadores».

Luego, en 1901 se inventó la lámpara de vapor de mercurio que es la precursora de la lámpara fluorescente. Just y Haran fabricaron en 1906 una lámpara con filamento de tungsteno que reemplazaba al de carbono. Un año más tarde se sustituyen con filamentos de wolframio a los de tungsteno, y en 1913 se fabricaron las primeras bombillas incandescentes rellenadas con gas. En 1911 Georges Claude inventó en Francia la lámpara de neón. En 1927 se patentó la lámpara fluorescente. Los bulbos de las lámparas fluorescentes están recubiertos en la parte interior para maximizar la eficiencia.

Con esto, se desató un increíble desarrollo de fuentes lumínicas para diferentes tipos de luminarias. Sin embargo, un experimento había pasado desapercibido: en 1907, que Henry Joseph Round (experto en radiocomunicación) realizó un experimento con cristales de germanio que lo llevó a descubrir del efecto físico de la electroluminiscencia y con ello creó el primer diodo semiconductor. Sin embargo, era un experimento muy costoso y no parecía tener  mucho futuro, así que quedó en el olvido.

Pero todo cambió en 1962 cuando Nick Holonyak, mientras colaboraba como científico asesor en un laboratorio de General Electric (Nueva York), inventó el primer LED rojo basado en semiconductores. Aunque no se sabía que el diodo emitía fotones, ya que funcionaba en el espectro infrarrojo, es decir, invisible al ojo humano. Este primer LED rojo inició la revolución de la señalización, pero en ese momento no era rival ni siquiera para el foco incandescente. Cabe mencionar que antes de Holonyak, se considera a Oleg Vladimírovich Lósev (1903-1942) como el primero en desarrollar el LED (1927).

Nueve años después, Jacques Pankove desarrolló tecnología LED de color azul de baja potencia, pero no fue sino hasta 1993 que Shuji Nakamura de Nichia desarrolló el primer LED totalmente azul y perfeccionado, que marcó el inició de la iluminación LED y el principio del fin de la iluminación tradicional.

Un tercer hito importante es la aparición del protocolo DMX en 1986 de mano de la USITTT. Protocolo que sería estandarizado luego en noviembre del 2001 por la ANSI para toda la industria, luego de una exhaustiva revisión por parte de la ESTA. A partir de ese momento, todos los equipos profesionales deberían utilizar protocolo DMX con un cable XLR de 5 pines. Esto fue un cambio importantísimo, ya que se convertiría en la primera estandarización del rubro, ocurrida hace solo 16 años.

Hasta aquí, encontramos los argumentos más que necesarios para entender la importancia que tiene la iluminación para el hombre. Un desarrollo tecnológico a lo largo de la historia, de la cuál solo hemos revisado una parte, nos permite contar con la tecnología que hoy disponemos no solo para nuestros hogares, sino para la parte del rubro más profesional.

Es importante valorar la historia para poder tener una visión amplia del futuro. La tecnología desarrollada hasta el momento sin duda ha permitido resolver situaciones y permite entender el fenómeno de la iluminación de manera científica y para luego aplicarlo, incluso, en un plano más artístico (con unidades de medidas y sus herramientas correspondientes). Sin embargo, estamos en medio de una vorágine de información y adelantos tecnológicos, que seguramente nos llevará a obtener mejores resultados de manera simple y profesional (clara muestra de ello es la aparición del Protocolo ArtNet, que sin duda es pieza fundamental en el futuro de la iluminación). Por ello, la invitación siempre está en continuar capacitándose, conocer nuevas tecnologías, estudiar, observar y compartir.

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