“Gepe – Hablar de ti” por Estudionegro

El proceso comenzó a fines de noviembre de 2016 cuando nos juntamos con Gepe para hablar de producir un nuevo disco. Su idea era juntar unas pocas canciones acústicas, registrarlas de manera muy simple, en un par de días, en algún estudio o una casa, para luego mezclarlas lo más rápido posible.

La teoría de hacer un trabajo acústico y corto era el relato inverso al de los tres discos que ya habíamos hecho, “Audiovisión” (2010), “GP” (2012) y “Estilo Libre” (2015), desprejuiciados por completo en cuanto a sonoridad y estilos y que habían echado mano por igual tanto a samplers como a cosas tocadas por nosotros, por lo que tomar un camino diferente nos resultaba atractivo a todos. Así este antecedente, aunque carente de consecuencias evidentes en el resultado final de lo que terminó siendo “Ciencia Exacta” (2016), no deja de ser relevante, más aún si se analiza hoy, cuando la necesidad de llegar a una sonoridad acústica perduró y terminó siendo uno de los pilares del recién editado “Folclor Imaginario” (2018).

Luego de trabajar en enero un demo básico y tener la estructura clara, nos trasladamos a Estudios del Sur para grabar las bases del disco Ciencia Exacta. En el caso de Hablar de ti incluyó batería, guitarras acústicas y voces.

Durante las semanas siguientes, continuamos las grabaciones en Estudionegro. En ese período probamos distintas ideas, partiendo por agregar el ukelele con el que la canción inicia, guitarra eléctrica rítmica y un shaker. Luego, para darle un impulso extra a los coros agregamos hammonds y nuevas capas de guitarras eléctricas. El bajo inicialmente iba a ser grabado por Ilock, bajista de Godwana, pero por escasez de tiempo terminamos usando la primera y única toma de bajo que hicimos apresuradamente unos minutos antes de terminar una sesión en el estudio.

La decisión de incluir cuerdas pasó por el deseo de reforzar la emoción principal de la canción. Nos llamaba la atención que se paseaba por la alegría y melancolía al mismo tiempo, y pensamos que las cuerdas iban a potenciar eso. José Miguel Tobar escribió un arreglo, teniendo en mente las indicaciones que le dimos previamente y algunas ideas melódicas que propuso Gepe. Unos días después, grabamos el cuarteto de cuerdas en el estudio de Miranda y Tobar. Para esa sesión, usamos dos micrófonos Soyuz de condensador en XY y dos micrófonos de cinta con la técnica Blumlein. Los Soyuz entregaban detalle y claridad, y los de cinta, calidez y cuerpo.

Ya más avanzada la etapa de producción del disco, nos dimos cuenta que la voz principal de “Hablar de ti” no nos dejaba totalmente convencidos. Decidimos entonces dejar de lado las tomas iniciales y hacer otras que tuviesen la dirección adecuada. Usamos un micrófono Soyuz SU-017 y un preamplificador Chandler. El ambiente distendido de ese momento ayudó a lograr una mejor toma de voz principal y en poco tiempo.

Uno de los toques finales fue agregar una línea de saxo sobre la voz de la parte C. Esa melodía existía desde los primeros demos, pero siempre se sintió algo sola, por lo que un día gestionamos rapidamente con el saxofonista Franz Mezko para que fuese al estudio y una hora después de que llegase el arreglo ya estaba grabado. Además, nos hacían falta unas armonías agudas pero suaves, por lo que invitamos a una amiga para que grabara las últimas melodías vocales.

La sesión de Pro Tools tiene 62 pistas, incluyendo ​tracks de audio y auxiliares. Hay 10 pistas de batería, pero terminamos usando sólo 6 para lograr un sonido más cercano. El micrófono principal fue el Sony C-800G, que capturaba todo el kit. El bajo es una pista grabada por línea, de la cual existe solo una toma y sin editar. La suma de micrófonos de la guitarra acústica va a un auxiliar, que no tiene más proceso con plugins al momento de enviarla a mezclar, ya que nos quedamos con el sonido que se logró en el estudio. Luego del ukelele, hay 7 pistas de guitarras eléctricas con distintos motivos (rítmica, acordes largos, arpegios, etc.) y sonidos que fueron ​bounceados antes de la etapa de mezcla. La instrumentación se completa con hammonds, saxo y cuerdas. Finalmente, hay 2 pistas de voz principal y 12 de armonías. La sesión ya terminada es bastante simple y, siguiendo con los conceptos originales propuestos al comienzo del proceso de producción, muy orgánica en cuanto a instrumentación. Los únicos instrumentos virtuales usados en esta canción fueron algunos hammonds.

El ingeniero de mezcla que escogimos fue Javier Garza, un colaborador habitual de nuestras producciones y que en ese momento aún tenía su estudio en Miami. A Javier le enviamos una sesión de Pro Tools, algunas notas y un ​rough mix de referencia. Luego él nos envió la primera mezcla, que ya estaba bastante cerca de lo que buscábamos, por lo que bastaron un par de sesiones de corrección online para que estuviese lista. Nos enfocamos principalmente en pulir algunos sonidos, revisar balances específicos que para nosotros eran importantes y delicados, y sobre todo automatizar varios elementos como las cuerdas para resaltar las distintas emociones de cada sección.

El proceso final fue la masterización hecha en Sterling Sound en Nueva York con el ingeniero Randy Merrill.

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