«El Arte y La Revuelta» por Guayi Mas

Para mi, lo entretenido de hacer visuales y de dirigir puestas en escena de bandas en vivo es el poder llevar al espectador a través de una experiencia, un relato, un viaje.

La diferencia entre un show regular y un buen show es que al final, como público, te vas con otra sensación. Algo adentro, más allá de haber escuchado tus canciones favoritas, bailado, reído o liberado todas tus tensiones en el Mosh Pit, te vas con una sensación de satisfacción. Los buenos conciertos te van guiando a través de las emociones de cada canción, su contenido lírico, su estética musical y su contexto en el cual esa canción tocó tu alma. La construcción de ese viaje es un juego que te sube y baja, te da vueltas, te relaja, te emociona. Una montaña rusa, diseñada para una experiencia específica.

Nuestra fuente de inspiración para poder diseñar estas experiencias debe ser siempre el artista y su mensaje. Todo lo que sucede en el espectáculo debe ser un amplificador de lo que el artista desea transmitir. Potenciar ese mensaje para que pueda llegar más lejos y más profundo.
Para un artista, el encontrar y definir cuál es ese mensaje es la base de su arte. Cuando no hay mensaje, se pone mas fome la pega.

Después del estallido de la revuelta social en Chile, algo pasó con el arte. Los sucesos del 18 de Octubre tuvieron un efecto en las mentes y almas de la gente en relación al sentido de la vida. Ahora se cuestiona que tiene sentido de verdad y se está empezando a priorizar por lo que en verdad importa. El arte volvió a tener sentido.
Toda la función que tiene el arte dentro de una sociedad se había sistemáticamente distorsionado, hasta llegar a un simple bien de consumo inventado por una persona media loca.

Ahora hemos visto en nuestras calles como el arte ha vuelto a ocupar su lugar y cumplir su rol fundamental que es comunicar. Y el arte, cuando está bien hecho, comunica de una manera gigantesca. Ocupando para sí todo el arsenal de herramientas a disposición para hacer que el mensaje sea fuerte y claro. La técnica, el color, la forma, el tamaño, todas estas y un sin fin de sutilezas inconscientes hacen que el arte sea capaz de transmitir mensajes infinitos en su contenido y alcance.
El arte volvió a tener sentido y los artistas a tener mensajes.

Nosotros como diseñadores de espectáculos, siendo amplificadores de estos mensajes, tenemos la obligación de ejercer nuestra función y ayudar a que estos mensajes puedan llegar mas lejos y mejor. Ocupando todos los recursos que nos da este soporte nuevo, que digo de paso, no tiene intermediarios, es directo con el público, Rock&Roll. Es un momento propicio para ponerse a ejercitar las capacidades expresivas de este medio (el escenario). Es un momento lleno de mensajes para moldear en luz y movimiento. Es el momento de facilitar y potenciar todo lo que podamos la comunicación entre nosotros. En directo. Tenemos ese poder y esa responsabilidad. Como todos y cada uno en su disciplina.

El espectáculo en vivo debe conectar a nivel emocional con su público, sorprenderlo, unirlo, inspirarlo, hacerlos sonreír. Que se vayan a la casa con una sensación de satisfacción. Se queden con la sensación, se vayan con el mensaje.

Para mi, lo entretenido de hacer visuales y de dirigir puestas en escena de bandas en vivo es el poder llevar al espectador a través de una experiencia, un relato, un viaje. En vivo, cuando apagamos las luces, este viaje también es para nosotros. A disfrutar el viaje.

Imaginar, crear, hacer. Jugar.

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