«Construyamos puentes hacia la isla del baterista» por Felipe Cortés

Hablemos de ese personaje que normalmente se encuentra en el medio del escenario, aquel que con unos trozos de madera golpea láminas de plástico y pedazos de bronce, ese que nunca se calla cuando el resto afina, el que se queda desarmando cuando todos los demás ya están listos, el -podríamos denominar- “anti-héroe” de la banda: el baterista.

En los formatos más comunes de agrupaciones musicales modernas, encontramos a este espécimen dando rienda suelta a sus primitivos impulsos musicales, cortando las vibraciones incesantes de bajos, sintetizadores, guitarras y voces con su orden y asertivo ataque, que encapsula lo que los demás proponen siendo el vehículo en el cual viajan la armonía y melodía que los otros integrantes redactan. Sin el baterista, ¿quién golpetearía el suelo con sus pies al ritmo de la música? Sin duda la música moderna no sería lo mismo sin nosotros, sin embargo, aun en el 2019 seguimos siendo para mucha gente como el arroz blanco y fome del plato: el simple acompañamiento.

A qué baterista no le ha pasado que le preguntan a la hora de microfonear: ¿que tom usas más?, o asimismo, ¿para qué microfonear si ya suena “fuerte”? ¿Qué baterista no se ha reído cuando el guitarrista comenta que no ha cambiado cuerdas en meses, siendo que un par de baquetas -que nos duran nada- cuesta casi el doble que un juego de cuerdas?  Lesiones de espalda cargando fierros, lesiones en las manos ajustándolos, lesiones en la cuenta bancaria comprándolos; es trabajo ser baterista, pero un trabajo hermoso, al fin y al cabo. 

Creo que ya es hora de entregar el espacio y escuchar lo que los bateristas tienen que decir; tocar nuestro instrumento requiere de capacidad para superar muchos obstáculos, así construyendo competencias y perspectiva. De partida, y por el impacto acústico de nuestro instrumento, es muy raro que podamos tocar a cualquier hora, y en cualquier lugar; debido al tamaño de nuestro instrumento, transportarlo es difícil y para más remate, es de los instrumentos más caros (porque como su nombre lo dice es una “batería” de instrumentos diferentes). Entonces la persona que decide ser baterista, debe ser capaz de resolver muchas problemáticas que los demás desconocen, y eso desarrolla habilidades que todos pueden aprovechar. No es fácil ser baterista, nunca lo ha sido y nunca lo será, quizás por eso somos pocos, una especie rara, amigos del sacrificio y del trabajo duro, amantes de nuestro instrumento, y obsesivos con detalles que a nadie más le importa, y todo ¿por qué?: porque amamos lo que hacemos, y no nos importa estar atrás, que nos tapen los demás integrantes, no salir nunca en las fotos, -y si es que salimos, es con la cara desfigurada por el esfuerzo físico que el tocar representa-, solo nos importa que se vean nuestros tarros, y ojalá que suenen los toms (ojo con esto sonidistas tomfóbicos, la batería no es solo hihat y bombo!).

Amigos músicos, productores, audiencia, escuchemos al baterista, lo que tiene que decir, su punto de vista es generalmente bastante objetivo (esta atrás viendo y escuchándolos a todos), y tendemos a estar mucho más pendientes de nuestros compañeros absortos en su ejecución que vice-versa. Somos como conserjes y la banda nuestra tv.

Cuando analizo los roles dentro de una banda (en formato estándar), a veces siento que los guitarristas y bajistas viven en un mismo país, los tecladistas observan desde su cabaña de ermitaño, los cantantes son como satélites, y los bateristas y percusionistas vivimos en una isla remota donde se rumorea que viven caníbales y por eso nadie se acerca a visitar. Pero se sorprenderían si vinieran, pues encontrarían una sociedad desarrollada y bullente de pasión por la música; es más, creo que sería un destino “turístico”, que recargaría sus energías creativas, cual vacación caribeña.

Podrían pensar que estoy quejándome, pero estarían muy equivocados. Soy feliz haciendo lo que hago, solo creo que exponer nuestro lado de las cosas es constructivo para hacerles ver que cuando, por ejemplo, les preguntamos qué les parece el parche nuevo que pusimos en la caja, responder y opinar informados es vital, puesto que como suena tu batero es más importante de lo que crees, ¡y define en gran parte como suena tu banda!

Como muchos colegas bateristas, he dedicado más tiempo a disciplinas complementarias que a tocar mi propio instrumento. Tengo mi estudio y he aprendido como me gusta sonar, que micrófonos y técnicas de microfoneo me gustan, qué parámetros de tratamiento del sonido me gustan y se acercan más a la imagen estética que tengo en mi subconsciente auditivo. Esto porque creo que todos tenemos una idea de cómo nos gustaría sonar, y el aprender estas disciplinas nos da herramientas que sirven para aproximarnos más y más a esa quimera que tenemos dentro. Como ejemplo; le he dedicado mucho tiempo a tratar de entender cómo funcionan los instrumentos de cuerda, como afectan sus maderas, sus cuerdas, cápsulas, etc, y a la hora de buscar reciprocidad en ese entendimiento, normalmente encuentro indiferencia o ignorancia. Pónganse las pilas y acérquense, no mordemos (normalmente).

Estudien no solo sus instrumentos, aprendan de nuestro mundo también y verán como desde el conocimiento construirán puentes empáticos tanto en lo musical como en lo personal con sus bateristas.

Por ahí escuche un dicho que dice: “una banda es tan buena como su baterista”, lo cual creo aplica bastante (a excepción de que el cantante sea muy malo). Por eso, sugiero que cuiden a su baterista, regalonéenlo, ayúdenlo a desmontar y cargar, escuchen lo que tiene que decir, y compartiendo recursos construyamos puentes desde y hacia esta isla, miren que nadie se empobrece aprendiendo.

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1 comentario

  1. Anónimo Reply
    septiembre 29, 2019 at 9:46 am

    Muy buena reflexión, te felicito Felipe.
    Me sentí identificado en gran parte, no podrías haberlo explicado mejor. Saludos.

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