Cómo afrontar el proceso de Mezcla por Guido Nisenson

Cuando me propusieron el tema para tratar, inmediatamente pensé en el lienzo en blanco del pintor. Y se me ocurrió, simplificando, que hay dos caminos básicos cuando vas a comenzar a mezclar: llegas al momento de la mezcla con el tema claro, semi-mezclado, o llegas con la sensación de la que hablé al principio, la tela en blanco del pintor, la página en blanco del escritor.

Quiero centrarme en la segunda experiencia: el momento de decidir cual es el mejor camino para tomar, entre las innumerables posibilidades que ofrece la tecnología moderna, casi diría los infinitos caminos que podrías escoger. Entonces, no más preámbulos, ¡ataquemos al hueso!

Tienes el tema enfrente, tienes tu computador o tu consola y vamos a trabajar. Lo primero que me pregunto es: ¿qué quiero de esta mezcla? y la pregunta va llena de otras preguntas menores: ¿quiero una mezcla que suene digital o analógica?, ¿que suene fuerte para que compita con otras en volumen e intensidad?, ¿limitada y comprimida? o ¿una mezcla artística, más cálida, menos brillante, mas “vintage»?

Todas estas preguntas, que parecen tan obvias, conforman la base de lo que llamo “el aspecto conceptual de la mezcla”. ¿Por qué resulta tan fundamental esta parte? porque si comenzamos el trabajo de mezcla alineados todos (productor, músicos, ingeniero) detrás de un concepto, no queda mucho espacio para las clásicas «batallitas» de egos que tan a menudo ocurren en estos casos. Si hay diferentes opiniones, siempre nos remitimos al concepto, siempre volvemos es ese lugar que pactado. En tiempos en que la tecnología TODO lo puede, se agradece inmensamente contar con una hoja de ruta que fue dibujada y consensuada por todas las partes.

Ya abordado el plano conceptual, ahora pasemos al plano técnico/práctico con recomendaciones bien concretas:

Si vas a mezclar una canción de pop o rock, pensarás en armar la batería primero ¿verdad? el bombo, la caja, el hi hat, los toms, los overheads, ambientes. Tal vez si la batería es muy rockera podrías comenzar por estos últimos y hacerla ENORME! (Viva John Bonham!!!) en cambio si es más pop o más funky, guardar los ambientes para otro disco. Ahora si es algo más metalero, hacer que el bombo pique en los agudos para que pateé fuerte…Luego le puedes agregar la percusión (si la hay), el bajo y después las guitarras, teclados, metales y otros instrumentos; finalizando con los coros y voces.

Este es el proceso de montaje tradicional con los criterios técnicos clásicos y conocidos. Sin embargo es bastante común cometer lo que a mi juicio son dos errores básicos:

  1. Ocupar todo el espacio sonoro en términos de frecuencias y de estereofonía, pero cuando llega el momento de poner las voces ya no hay sitio.
  2. Usar mucho tiempo para los instrumentos y cuando tienes que trabajar las voces lo haces en 10 minutos con el agravante de que ya no tienes DSP para poner mas plugins!

¿Mi propuesta?

Para tu próxima mezcla, si es una canción (lo que quiere decir que el 85% es cantado) que tal si pruebas desarrollar primero la voz principal? Y luego, cuando tengas armado el entramado instrumental pones arriba al cantante, Io retocas y le pones los efectos.

Prueba esto a ver si te funciona y ojalá te diviertas con estas ideas. Para los que quieran contarme que tal les fue, pueden escribirme a guidonisenson@hotmail.com.

 

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