«Autenticidad, estudios y música» por Gonzalo Salazar

Les quiero compartir lo que me pasó un par de años atrás. Para contarles, tengo que contextualizar mi inicio en las pistas, 25 años atrás. Aprendí solo. Construí mi batería con tarros, el bombo era una pantalla de lámpara grande, los platillos eran planchas de zinc y tocaba con palos de maqueta. Todo eso lo recuerdo con orgullo, – y cómo la condición de autodidacta no cambia – aprendí con algunos vicios, malas posturas y prácticas, nada recomendables.

En ese entonces, escuchaba música todo el día con audífonos, no me sabía ninguna letra, pero sí tenía claro quién era el batero, y más o menos cómo tocar las canciones que me gustaban. Y lo pasaba bien, muy bien.

[Ahora que me fui atrás, retomo lo que enuncié al comienzo].
Hace unos 2 años, me metí a clases por segunda vez y reparé que estaba tocando encorvado, tenso, constantemente debía chequear mi posición, mis manos y muñecas. La idea era minimizar esfuerzo, estar y verme relajado, mejorar calidad de los golpes, desarrollar mi concentración, trabajar consistencia e independencia. No menor.

Es bien difícil resetearse; asumir y consolidar nuevas maneras de hacer lo que llevas haciendo toda tu vida. Desafiarse a comenzar de cero, o casi, es genial. Lo recomiendo porque la cantidad de conocimiento y alternativas que van surgiendo son abismales. Puedes, quizás por vez primera, decir, “ah, esto tiene sentido”, “no me canso tanto”, “no termino como sopa después de los ensayos”.

¿Por qué lo digo? Es muy habitual que bateristas que no han estudiado a veces tiendan a ser críticos con los que sí lo han hecho. Díganme si les suenan declaraciones defensivas estilo: «Si estudias demasiado perderás el groove”. Yo pienso todo lo contrario: Estudiar desarrolla nuestra mente y ayuda a desarrollar nuestra autodisciplina. 

Ojo que mi idea hasta aquí es destacar (desde mi experiencia personal) lo bueno que ha sido poder contrastar “mis métodos” con los convencionales, por algo existen, ¿no?. Supongo que hay algo muy positivo en poder ver todo sobre la mesa y decir, “esto no me sirve más”, “me quedo con esto otro”, ¿Qué opinan? ¿Por qué no sumar conocimiento?. De hecho, si quieres ser un baterista de estudio, uno sinfónico, un músico de percusión versátil, un baterista de big band contemporáneo, yo creo que debes estudiar sí o sí. Además, cuanto más esperes para comenzar a estudiar, más difícil será dejar de lado miedo y ego, así es que no te avergüences de aprender de otra persona, no pierdas el tiempo discutiendo, solo aprende todo lo que puedas.

Hay de todo en la viña del señor: Bateristas conocidos o no, que nunca han tomado clases y tocan muy bien. Otros que han estudiado durante años y también tocan excelente. Y por qué no decirlo, hay algunos que han estudiado y aún no tocan tanto. Alerta de polémica, jajaja.

…Sé lo que están pensando. Por ejemplo, grandes de la talla de Keith Moon, Buddy Rich y Dennis Chambers (fueron y son) autodidactas. Sin embargo, en general aprendemos a tocar tocando, escuchando y viendo. En ese sentido, estamos aprendiendo de los demás todo el tiempo – así es que, en cierto modo – los autodidactas no lo son realmente. Al menos en el sentido purista.

Insisto, más que alabar y ser un fundamentalista de la doctrina, la idea es contarles cuánto puede servir estudiar desde mi pequeña experiencia. Con todo, independiente de la teoría, hay diferencias radicales entre los que tocan fuerte o despacio, mucho o poco, de manera “conservadora” o “liberal”, atletas/virtuosos o sencillos/pocket. Sin embargo, al final a todos nos gusta ver y escuchar touch, onda, creatividad, limpieza, solidez, improvisación y groove. 

La “receta”, que hace poco tiempo me terminó de hacer sentido, es tocar cómo a uno le nace, lo más parecido a cómo somos, para que naturalmente se exprese tu personalidad. Recuerda que tus brazos y piernas son una extensión de tu alma, corazón y mente, así que desarrolla tu estilo propio, toca al servicio de la música, deja egos personales y trabaja en función de la banda. Y lo más importante para mi gusto: ¡qué se note que lo estás pasando la raja!

Al cierre, recordar al gran Muhammad Ali con su frase típica “flota como una mariposa, pica como una abeja”. Un buen batero sin precisión está fuera. ¿Qué opinan? Vengan de a uno, jajaja. 

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